22 ago. 2014

Temo el final de agosto
cerrar esa iluminada y sudorosa puerta
con vistas al ocio
agosto yo te bendigo
y te nombro caballero de la orgía redonda
el camarero que toma la comanda
la foto junto a la paella
las fotocopias de los cuerpos en la arena
las iglesias cobrando la entrada
pagamos dos euros y nos casamos
estabas hermosa, algo rara por el periodo
y yo elevando la plegaria:
"Lo pasaremos bien por encima de todas las cosas"
es ahora o nunca
admira la desnudez
acaricia cada piedra de las piernas
cada hueso de los hombros
escribe con chocolate la palabra amor en la espalda
y cómetelo, no te importe engordar
describe desde la cama cómo haces la tortilla de patata
dile algo que crezca dentro como una enredadera
no te cierres en agosto
ni siquiera por vacaciones.

FERIA DEL LIBRO

Estoy firmando libros
con las tapas y una hoja en blanco con el título de "España"
la gente va llenándolo de palabras y dibujos, algunos bastante soeces
hay una larga fila
cada libro es distinto
me estrechan la mano
algunos me abrazan
me dan las gracias.
Un hombre con una pulsera roja y amarilla levanta el brazo
una mujer vestida de rojo cierra el puño
un niño no levanta la vista de su tablet, para él España no existe todavía
me traen mantecados de Astorga
lenguas de gato (lo más barato) si quieres demostrarle a alguien lo poco que te importa llévale lenguas de gato o un adoquín de caramelo
han traído una trenza de Almudévar y pastel Ruso. La gente se agolpa, quieren irse comidos.
La gente lee lo que otros han escrito, son su propio libro.
Una mujer ha escrito que su marido es un cretino y que sabe que le engaña.
Un hombre maduro dice que está solo, o que sólo está maduro, no sé.
Un pequeño empresario se lamenta porque las ventas han caído desde muy alto
Un albañil dice que ya no sabe dónde está su cuadrilla y se pasea por la feria del libro, por si hay que arreglar el contrachapado.
Observo desde la barricada de libros, hay euforia de festividad patronal
Tengo un muñeco que repite con voz gangosa:"Me cago en las patrias"
y un infinitesimal número 69
cuelgan de la caseta unos ajos, congrio seco y unos pimientos choriceros
en una percha he puesto un traje de torero con sangre y moscas
las medias de Cayetana de Alba
el último preservativo con semen de Juan Carlos
un cheque de piedra de 50 kilos que vale al portador
una balanza romana donde pone justicia
la trilogía de "Trillenium"dedicada a la España trilera
el manual de supervivencia en un recital de poesía
un pañuelo con el esputo seco de Panero
el calcetín de ejecutivo con un tomate de Umbral
el cenicero con la última colilla de Terenci Moix
el cordón del zapato con el que resbaló Gil de Biedma
una bolsita de marihuana que se olvidó en un wok Sánchez Dragó
y los calzoncillos que llevó en la orgía Pedro J Ramírez, firmados por Ágata Ruiz de la Prada.

Las demás casetas están casi vacías, con música de relajación
La gente se agolpa para escribir mis libros
yo los firmo
y cobro los derechos de autor.
Duermes ajena a mis planes
Cuando escalo la muralla de tu espalda
Trazado el plan que pretende asomarse
Al valle en penumbra de tu pecho
Y allí rodar
El documental de las cuatro de la tarde
Mientras un letargo avanza tomando posiciones
La invasión no fue por sorpresa
Todos gemían mientras gozaban
Nadie huyó por cobarde
En aquel campo sin batalla
Con la última tecnología en lencería
Y un interminable desgaste cuerpo a cuerpo.
Si me hubieras dicho que no a tiempo
Me hubiera perdido
Aquel sí que llevo dentro
Y que lo es todo
Es decir, nada
Ahora idéntico a un no
Antes un certero siempre
Que me pertenecía como nunca
Que pronunciabas como nadie.
Mira, yo no entiendo de política
desconozco las tácticas del deporte
ignoro profundamente los misterios de la vida
no sé distinguir un La de un Mi
no sé leer el viento que trae tormenta
ni si quiera sé qué puedo hacer algunas tardes
emplearme en algo útil o entretenido.

Apenas entiendo de comportamientos humanos
me cuesta distinguir entre clases sociales
no calculo las distancias que evitan el accidente
ni me aparto a tiempo cuando viene el peligro
tampoco sé qué es eso de merecer la pena
ya ves, un entero desastre.

En todo caso sólo algunas veces reconozco
un destello que me ilumina
algo ante lo que me inclino
ignoro si por necesidad de ser querido
o por la pura casualidad de ser amado
y desde luego no me preguntes
soy el último en saber por qué sucede.

12 ago. 2014

Sé que he caído muy bajo
pero no me voy a hacer daño
a estas alturas.
No es que no pueda, es que no quiero olvidarte
quiero que estés ahí, donde entra la luz hasta pudrirse
quiero que me vacíes de sangre que amó
quiero que duelas

Olvidarte no, eres lo que me queda
el raro escalofrío que me asalta en un parque
la mirada perdida en medio de una conversación
el lugar que habito cuando nadie me interesa.

Es así como lo veo
aunque diga lo contrario si alguien pregunta
y me ría exageradamente al oír tu nombre.
Creo que la negociación  entre israelís y palestinos, consiste en que éstos últimos acepten suicidarse.

Mis niños entre escombros
mis mujeres que cubren el cuerpo de sus hijos
mis conversaciones sin paz

La no agua
no comida
no papel
no comunicaciones

mis manos en el rostro
soy una impotencia mundial.
Apadrina a un poeta
si te sientes generoso
si quieres mejorar tu interior
si crees que no todo está dicho
apadrina a un poeta
envíale un donativo
te contestará desde su mundo
o quizá no
pero pensará en ti
y beberá a tu salud
mientras esperas el verso definitivo
y una fotografía
más o menos actualizada.
Apadrina a un poeta
las musas son unas madres pésimas
no se puede estar huérfano toda la vida.
También hay dioses que están en el paro
no les contrata ninguna religión, ninguna creencia
están echando currículum por los templos
y los monasterios de alta espiritualidad

Nadie cree en ellos, están desactualizados
o son mayores de 25 siglos.
Son dioses que esperan que alguien les ofrezca un pensamiento
que alguien desempolve de una biblioteca su demanda de empleo
Son conscientes de la competencia
y de que no tienen recomendaciones
están allí esperando
que alguien les haga un contrato por horas
y cotice por ellos.

4 ago. 2014

Habíamos bebido ese vino rosado y fresco de las noches precisas
Habíamos trenzado las palabras como si fuéramos a subir por ellas; queríamos comprobar la trama y su resistencia.
Nos besábamos para llenar el silencio, pero había algo más tras nuestras lenguas
Buscábamos reírnos de algo para no hacerlo de nosotros mismos
Te expliqué un capítulo de mi historia, cuando llegué a la ciudad virgen, con una maleta llena de discos de música electrónica. Iba a poner a bailar a toda esa carne, la iba a ametrallar, la iba a asar; quería comprobar como subía el humo hasta la cabina.
Antes de cada sesión ya había fornicado dos veces y había dado un repaso al material que me mantenía en pie.
Me producía un placer tribal todo aquel ritual; cómo se desataban los nudos del cuerpo, como se buscaban los precipicios entre las zonas oscuras.
Costaba interesar con el mensaje del vacío. Había que insistir en que ése era el camino de la noche. Todo lo demás era antiguo; antipoesía y falsos ritmos.
Había que robarles el instinto a los animales y a los asesinos. Nadie tenía edad, sólo actitud.
Las madrugadas eran el mediodía, las mañanas: el páramo sin paisaje
Las primeras horas de la tarde sentado en la cocina, intentando decidir qué alimento convenía
Sobre la cama otro cuerpo. pinchado, perforado, succionado y escupido.
Me dijiste que querías pintar un cuadro mientras lo hacíamos. Sólo sobrevivía el sentido del ritmo.
Me arrodillaba ante tu sexo como ante un manantial, a la profundidad de tu corriente para recoger la espada salvadora y cortar las siete cabezas del destino. Quería conocer la sinceridad de tus espasmos, enterarme de una vez quién habitaba en ti.
Anotaba los gastos en una libreta que perdía con facilidad
Los edificios grises, la ropa tendida quedaba expuesta durante días
Alemania invadía con la música electrónica. Siempre invade Alemania

Tuve que ver a madres recoger a sus hijos. Levantar sus cadáveres de los baños, de las acequias, de las plazas y las camas aisladas de hospital
Tuve que ver cómo suplicaban que todo acabara, que estaba todo triturado en una gran máquina desquiciada, sin control. El dolor embalsamado, la constante marea de lo que podía haber sido.

Pero era el negocio, y yo no dudo de los sentimientos, sólo los machaco y los arrojo a los perros más voraces.
Todo lo he guardado cuidadosamente para no escribirlo. Lo que ocurrió procuré que lo absorbieran mis vísceras, como si la tierra filtrara lo que cae sobre su mapa.
Éramos un ejército de deshechos, lo que cada familia quería ocultar, el paso más allá de la desesperación, lo que ocurría tras cada civilización.

Ayer hablamos de eso, y discutimos con ese veneno que tiene el orgullo:
Tú la cobra, yo la mangosta, y el vino dando sus pinceladas de calor.
"No te comprendo" decías
y yo miraba tus ojos como si viviera entre tu iris y tu córnea. Me digerías junto con aquellos bocados de pan, caía por tu esófago como un insecto que resbala por la planta carnívora.

Volvimos a bailar con ese ánimo vencido, como una obligación con el pasado, después reímos incomprensiblemente de lo que otros decían; es lo que suelen hacer los secos de imaginación en todas las latitudes.
Todos nuestros pecados estaban bendecidos, y los presentamos sobre nuestra carne convulsa. Volvimos a fabricar deseo, como el artesano que desata a la imaginación pero mantiene firme el trazo, como el técnico que conoce la maquinaria para orientar su dirección.

Nuestros inviernos acostados junto a nuestros treinta y siete grados. El inseguro propósito de no volvernos a abandonar. La impresión de que nuestra estructura, para que no se caiga, debemos volverla a calcular.

DORMIDA

No soporto verte sola
me crea el conflicto entre dibujarme ante ti
o soplar mis cenizas

Sé que sales de ese coma nocturno
con la última crema regeneradora agotada

Me pregunto si nuestra condena es estar juntos
unidos por dos horas al día
pero encendiste mi interruptor
ni yo mismo sabía todo lo que se iluminó allí
dejé de ser egoísta, el niño mimado del reformatorio
devolví lo acumulado
dejé de medirme con los que aspiran a algo
y me entregué desnudo, tal como fui en alguna reencarnación

Duermes demasiado profundo
sé que hasta allí no debo llegar
por eso te espero mientras recojo tu ropa
y dejo caer al suelo intencionadamente
los primeros minutos sin ti

Me dijiste que nos hundiríamos juntos
que no iba a caer solo
y te creí
estoy esperando que dejes de pensártelo
ahí abajo hay más gente de la que suponía
la mayoría creen estar todavía arriba
no vengas si tienes vértigo
o las cervicales dañadas
o simplemente encontraste tus alas

Me devolviste la esperanza
envuelta en papel de cocina
que absorbía el exceso de grasa
y la hacía más digestiva

Nos dijimos que éramos únicos
con esa voz previa al orgasmo
un poco falsa, cerca del oído
pero que necesitábamos escuchar

Sigues dormida
construyéndote para las siguientes horas
¿a quién las regalarás?

Toda oscuridad se rasga con un cuchillo
que antes estuvo en el corazón
y ya no te preguntas quién fue
sólo quien lo sacará.