22 jul. 2014

NOCTURNO


Hoy has llegado a las cinco de la mañana.
Lo has pasado genial me has dicho por whatsapp. Me decías, antes de descansar el subidón.
Mucho amor, energía positiva y Red Bull.
Yo no estaba.

Me tiembla un poco la mano, quiero pensar que sólo es por el café.

Deja que sea un poco borde, ahora que duermes y yo estoy haciendo tiempo a tus pies, viendo como respiras y compartes tu vida con lo que me excluye.

Te voy a contar el principio del domingo, te estás perdiendo la película.

La pareja del tercero ha llegado pasadas las tres. Me tranquiliza saber que alguien se ama en esta finca.
Al vecino de la letra A le han dejado el periódico a las cinco y media, he oído el ascensor.
He calentado café, he recogido la ropa tendida, signo inequívoco de que vive alguien, alguien que lava la ropa.

A las siete y media he dudado entre bajar a por el pan o sentarme a leer.
A las ocho y cinco he dejado la lectura y he consultado el correo. Nada desde ayer.
Me he duchado a las ocho y cuarto.
Luego me ha entrado una sensación de culpa, pensando que soy egoísta, intolerante. Afortunadamente ha cruzado el cielo un avión y me he ido un rato con él.
A las nueve he consultado la etapa de hoy del Tour de Francia. Hay llegada en alto, habrá sufrimiento a la hora de la siesta. La transmitirán apenas un poco después de que te despiertes.

Hasta entonces voy a pensar con quién has estado, quién te ha saludado y dado dos besos. De qué ocurrencias te has podido reír. Cómo has bailado y si has fumado algo.
He llegado a pensar que en algún momento alguien te ha preguntado por mí, y acto seguido han puesto un temazo que ha dejado la frase a mitad.
La amistad envuelta en grandes emociones.
Fidel Castro se ha reunido con Putin. Fidel, faraónico, reposando en un desierto rojo, con un chándal egipcio.
Palestina va a desaparecer en breve. No es el pueblo elegido.

Nadie te escribirá esto mientras duermes. Has movido una pierna, no te acaba de gustar, me estoy jugando el silencio de las próximas dos horas, o más.
Crees que es una crítica, una injerencia a la libertad, la venganza de alguien que se ha levantado un domingo con ganas de incordiar, un poco amargado por no haber participado en el festín.

Dentro de un rato te diré que no me importa, y empezará el juego otra vez. Deshacer la cama, cortar el tomate en la cocina, sabiendo que eres capaz de disfrutar sin mí. Mientras pienso a qué distancia nos sitúa cada separación.

Debería dejarlo aquí, con la tensión justa para una gran reconciliación. Pero no escribo yo. Escribe el que fue anoche, el que ya no está aquí y no le importan las consecuencias.

Más o menos esto es lo que está pasando mientas duermes. También algún accidente de tráfico y algún nacimiento.

Ya casi son las diez, aún me queda un buen rato. La otra opción es despertarte, pero prefiero que sea una sorpresa, el amor necesita ser verdad, vivir de día, también un domingo por la mañana.

Me tiembla la mano, esa mano que ahora debería estar en tu espalda, y que no sabe como tranquilizarse. Qué será de ella cuando despiertes y me leas.

Mira, la del primero acaba de bajar de otro coche.

http://youtu.be/tA_ZJlmCRT4

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