17 jun. 2014

ABANDONAR


No abandonas siempre de la misma manera

A unas personas les pinchas con una aguja, y ves cómo por un poro, van perdiendo la ilusión.
A otras las explotas
A otras las mantienes a tu lado como a un vecino, para que se ocupen de los gastos de mantenimiento y las derramas.
Hay abandonos tristes pero necesarios
Hay abandonos en el peor momento
Los hay que se veían venir
Los hay que te pasan por encima, como un convoy sobre un puente de tablas.
Hay abandonos que te dejan en medio de un bosque, donde tienes que pasar de animal doméstico a salvaje.
Hay abandonos que estaban cantados
y otros que no les oyes la voz.
Hay abandonos manteniendo el cariño (sólo para especialistas)
Hay abandonos que quedan como amigos (ja)
Hay abandonos de los que eres el responsable, y te meterías una dosis de futuro, para no abordar el presente
Hay abandonados y abandonadas, que juegan al pañuelo, y gana el que más corre o el que engaña antes.
Hay abandonados a quienes se les sigue utilizando el cuerpo

Hay fechas propicias para el abandono. Puntos negros de accidentes mortales.
Hay abandonos de cónyuges, de amantes, de hijos, de padres, de perros y plantas.
Hay abandonos de uno mismo. No quieres mostrarte, prefieres vivir en la tubería al lado del río y que tu rostro estuviera mil veces repetido.
Hay abandonos que nunca acaban de serlo. Y pagas una pensión, y te ves cada quince días.

Hay abandonos sorpresa, donde te cae una radiación nuclear, y te crea malformaciones
Hay cosas perores que el abandono: sentirte utilizado
Hay cosas peores que sentirte utilizado: ver cómo a todos les ocurren cosas menos a ti.

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