7 may. 2014

LA MARATÓN FEMENINA



En la Universidad de Taif, al suroeste de Arabia Saudí, en un recinto cerrado a todo varón, y las atletas cubiertas de pies a cabeza; se ha suspendido una maratón femenina.

En Arabia Saudí, las escuelas públicas no imparten educación física a las niñas.

Los premios eran: una Galaxy Tab y medalla de oro para la ganadora. El premio oficioso: haber conseguido celebrar la primera carrera donde participaran mujeres.

Ayer murió la mujer número 24 en España por violencia de bestia.
Creo que el género no tiene violencia, son las bestias mentales, los monstruos frustrados, desbocados, los que suprimen la vida de sus parejas o exparejas.

Correr una maratón es un lujo en Arabia Saudí, a cuarenta grados, tapada, a punto de explotar.

El 14 de abril, en Nigeria, fueron secuestradas 200 niñas adolescentes por el grupo islamista Boko Haram. Secuestradas para ser violadas, ser vendidas, y casarlas con miembros del grupo islamista.

Ser mujer es un peligro de muerte.
Dios, o Alá, es una excusa suprema para todo. En su nombre se puede crear el mundo o destruirlo. El hombre queda desplazado del centro, no digamos al mujer.

Las maratones son una experiencia mística, una cura de humildad. Percibes las limitaciones de tu cuerpo y tu mente. Estás cerca de la transparencia.

La mujer como centro del pecado y de los errores del hombre. Se decidió en una asamblea por mayoría, donde sólo existían hombres con una fe profunda.

He visto mujeres en las puertas de las iglesias, adorando a quien invoca el pecado original. Agachando la cabeza y cerrando los ojos para recibir la bendición, la absolución, el último golpe.

Ahora, sigamos con el cortado y pasemos a la sección de deportes.

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