26 may. 2014

JORNADA DE REFLEXIÓN

Siempre me ha parecido infantil ese término,
Algo así como unos ejercicios espirituales exprés

Borrges decía que la democracia es una superstición
Y hoy coincide la reflexión con la irreflexión de una final de fútbol europeo,
Donde los telediarios dedican 15 minutos a presentarnos, las diversas formas de demencia y juego infantil, como si los ejércitos fueran a unas cruzadas balompédicas, y las hordas, ávidas de victoria ficticia, queman su dinero y su tiempo en viajes de terraza cervecera, entre plazas y monumentos artísticos, agitando las hachas de guerra, exponiendo su sometimiento al juego de ser dominados, a través de un juego, uno más.

En la cama de hospital, donde no se puede huir de lo que acontece, el llanto ocre de un gotero, el paseo baudelariano de un paciente, las visitas que fabrican palabras de marca blanca, intendencia de la retaguardia, familiares de ojos hinchados, que se resisten a separarse del oxígeno robado al aire.

Todo es inevitable, y se ve con clemencia, un spleen de pijama y arrastrar de pies, las conversaciones culinarias y de hazañas hinchadas, lo que se dice cuando no se quiere hablar de uno mismo.

Me hablan de sus dolencias, siempre peores, y más crueles, y con más anestesia. Cierro los ojos, interesado por esa enorme y eterna reflexión que nunca concluyo, por falta de ciencia y exceso de conciencia.

Busco refugio en el amor, todos lo hacemos, y la inyección amenaza con quitarme el dolor.

He venido a este mundo para construirme, con un diseño exclusivo, con un alma de serie, con el bastidor borrado por el último delincuente.

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